El impactante documental sobre los campos de concentración de
homosexuales en Cuba
Por Rodrigo Duarte 4 de diciembre de 2016
Fidel Castro y Reinaldo Arenas, figuras centrales en "Conducta impropia"
Fidel Castro lo había dejado claro desde el inicio. "Nunca hemos creído
que un homosexual pueda personificar las condiciones y requisitos de
conducta que nos permitan considerarlo un verdadero revolucionario. Una
desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que
debe ser un militante comunista", declaró el dictador cubano en 1965,
alrededor de la misma época en la que comenzaba la brutal persecución a
homosexuales por parte del gobierno cubano. Apenas seis años antes, e
inspirado en la revolución soviética, Castro había derrocado del poder a
Fulgencio Batista con un discurso que pregonaba por una sociedad más
justa, pero lo que vendría después se parecería más al comunismo de los
gulags estalinistas que el de la utopía igualitaria.
Tras las purgas ideológicas, juicios revolucionarios y centenares de
fusilamientos que marcaron los primeros años posteriores a la toma de La
Habana, la siguiente fase del plan depurador del dictador cubano tuvo
como objetivo "reeducar" a los disidentes sexuales, considerados una
amenaza para la organización de una sociedad en la que emergería el
hombre nuevo, aquel individuo verdaderamente emancipado de las garras
del capitalismo según la teoría marxista.
Si bien muchos teóricos y admiradores de Fidel todavía minimizan -o
directamente niegan- la existencia de los campos de concentración de
homosexuales durante la Revolución Cubana, un documental poco difundido
pero que ahora puede verse en YouTube da cuenta de la inhumana
persecución a homosexuales. Se trata de "Conducta impropia", una
producción de la televisión publica francesa estrenada en 1984, con la
dirección de dos afamados realizadores: Néstor Almendros, más
conocido por sus contribuciones como director de fotografía a clásicos
de la nouvelle vague, y Orlando Jiménez Leal.
Si bien ambos cineastas habían apoyado inicialmente a la Revolución,
incluso filmando películas en apoyo del nuevo Gobierno y discursos de
Fidel que eran luego enviados al exterior como material propagandístico,
rápidamente la naturaleza autoritaria de Castro los transformó en
opositores al régimen e hicieron lo que todo disidente debió hacer en
Cuba: escapar para preservar su integridad intelectual y su vida.
Almendros recaló en Francia y Jiménez Leal hizo lo propio en Madrid.
Años más tarde, con la ayuda del también exiliado Reinaldo Arenas, uno
de los escritores más afamados de la literatura cubana, dieron forma a
Conducta impropia, recogiendo testimonios de decenas de cubanos, en su
mayoría homosexuales, que habían sido enviados a los campos de
concentración, enmascarados con el burocrático nombre de UMAPs (Unidad
Militar de Ayuda a la Producción).
Tal vez el testimonio más impactante de la película es el de José Mario,
uno de los primeros en ser confinado a los campos de detención que se
habían levantado en la ciudad de Camagüey, a casi 600 km de La Habana.
Mario fue el primero en escribir sobre su experiencia en las UMAPs luego
de escaparse de Cuba, y su crónica, publicada en una revista literaria
española a mediados de los 70s, llamó la atención de Almendros. En ella
se describían la rutina en de los detenidos (trabajar en la siembra de
tabaco o caña desde el amanecer hasta que caía la tarde), la
construcción e instalaciones de los campos (barrancas grandes donde se
ubicaban los dormitorios y cercas electrificadas para que nadie
escapara) y el abuso de los oficiales ("Los artistas e intelectuales son
todos maricones", era lo que le repetía uno de sus vigilantes).
En la película Mario relata todos estas vivencias y detalles pero además
recuerda un detalle escalofriante: en la entrada del campo de
detención se destacaba un cartel con la frase "El trabajo los hará
hombres", que evocaba al Arbeit macht frei ("El trabajo los hará
libres"), el infame letrero colgado en la entrada de los campos de
exterminio nazi.
Pero los homosexuales no eran los únicos blancos: en las multitudinarias
redadas también se capturaban "hippies" (entendido como todo aquel
cubano que vestía camisas de colores, tenía el pelo largo o le gustaba
el rock) y también quienes exhibieran una "conducta impropia", lo que
podía ser cualquier cosa que se le ocurriera a las brigadas de moralidad
de Fidel. Muchos llegaron a denunciar haber sido arrestados y enviados a
los campos de trabajo solo porque alguien tenía un problema personal con
ellos o un vecino quería quedarse con su habitación.
Reinaldo Arenas, quien desde Nueva York se encargó de reunir la mayoría
de los testimonios de los cubanos exiliados que aparecen en la película,
también cuenta a cámara su propia experiencia en las UMAPs, su largo
período haciendo trabajos de construcción de edificios que alojarían a
obreros soviéticos y el calvario que le esperaba después de ser liberado.
"Cuando volví, todas mis cosas habían sido confiscadas, mi casa, mis
pertenencias, hasta mis manuscritos, así que me vi en la calle.
Irónicamente, yo ya era famoso mundialmente, pero no tenía ni maquina de
escribir, ni un cuarto donde hacerlo, era un vagabundo pidiendo a mis
amigos que me dejen dormir en sus casas todas las noches. Cuando
preguntaban por mí escritores que venían del extranjero, las autoridades
decían que no había ningún escritor llamado Reinaldo Arenas. Pasé a
convertirme en un personaje de Orwell, en una no-persona".
Finalmente, y gracias a la presión de intelectuales y artistas en el
extranjero, en 1968 serían cerrados los campos de trabajos forzosos, que
se calcula fueron padecidos por 25 mil a 30 mil personas (además se
contabiliza que decenas de homosexuales cubanos se suicidaron por temor
a ser llevados allí).
Tendrían que pasar 45 años para que Fidel Castro aludiera a estos
infames eventos. En 2010, consultado por un periodista mexicano sobre su
persecución a los homosexuales, Castro haría una inusual autocrítica:
"Fueron momentos de una gran injusticia (…) Piensa cómo eran nuestros
días en aquellos primeros meses de la Revolución: la guerra con los
yanquis, el asunto de las armas, los planes de atentados contra mi
persona. Escapar a la CIA, que compraba tantos traidores, a veces entre
la misma gente de uno, no era cosa sencilla; pero en fin, de todas
maneras, si hay que asumir responsabilidad, asumo la mía". Reinaldo
Arenas había fallecido dos décadas atrás en el exilio.
Source: El impactante documental sobre los campos de concentración de
homosexuales en Cuba - Infobae -
http://www.infobae.com/america/cultura-america/2016/12/04/el-impactante-documental-sobre-los-campos-de-concentracion-de-homosexuales-en-cuba/
domingo, 4 de diciembre de 2016
sábado, 3 de diciembre de 2016
El irrespeto de Mariela Castro en Nueva York
El irrespeto de Mariela Castro en Nueva York
La hija del general habló ante Naciones Unidas sobre los derechos de la
comunidad LGTBI
Jueves, diciembre 1, 2016 | Jorge Ángel Pérez
LA HABANA, Cuba.- Un cable de la agencia cubana Prensa Latina, redactado
por Waldo Mendiluza, me advirtió que la sexóloga, parlamentaria e hija
de Raúl Castro, estaba en Nueva York. Según el referido texto, la
directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) habló en
Naciones Unidas de la justicia social que distinguió a la revolución que
triunfara en 1959, y también de la manera en que esa "generosa política"
se estuvo ocupando de los derechos de la comunidad LGBTI en Cuba.
Según el cable, Mariela alabó las transformaciones que se produjeron en
la isla, en todos los órdenes, durante las casi seis décadas de la
"revolución" en el poder, y aseguró además que esas evoluciones
contribuyeron a que la población cubana fuera mucho más abierta a la
hora de entender la justicia social, facilitando de ese modo el trabajo
contra la homofobia y otros prejuicios.
Curioso resulta la aseveración de que: "este escenario se traduce en
que, aun cuando existan problemas, no se expresen mediante la violencia,
salvo excepciones, como ocurre en otros países con mayores avances en el
campo legislativo en materia de derechos de la comunidad LGBTI". Y lo
curioso está en que otra vez ese discurso oficial está más interesado en
defender las cosas, es decir a la "revolución", que a las personas,
cuando debía ser todo lo contrario, y eso me parece irrespetuoso.
Ninguna cosa merece más respeto que una persona.
Como sabemos desde hace mucho, el respeto es una de las más grandes
virtudes del hombre. No por gusto pidió Zeus a Hermes que saliera
cargado de respeto y de justicia para entregarla a los hombres, y eso es
lo que más necesita la comunidad homosexual en Cuba: respeto y justicia.
Es desconsiderado decir que la violencia contra los homosexuales es
menor en Cuba que en el resto del mundo. Olvidar a los homosexuales que
han sufrido por la violencia es desconsiderado. Olvidar a los
homosexuales que han sido víctimas de la homofobia institucional es
grosero. Es impolítico que no se acabe de reconocer que la "revolución"
no cuidó la integridad y la dignidad de las lesbianas, de los gays, de
los transexuales. Es preciso que se hable de eso cada día y que se
nombre a los culpables.
Es insolente que una vez más se pretenda cuidar a las instituciones, a
las cosas, en lugar de amparar a esos hombres y mujeres que prefieren,
cada uno de sus días, a sus semejantes. Nada se puede avanzar si se
pretende alabar las "bondades" de una "revolución" que margina a los
homosexuales. Es contraproducente defender la política de una revolución
que creara campos de concentración para homosexuales, que expulsara de
las aulas universitarias a quienes llamó "desviados". Es insólito que la
voz cantante de esa "política de reivindicación" sea una mujer
heterosexual que no conoce del sufrimiento de quienes "representa" y
"defiende".
En Cuba hay violencia contra los homosexuales y negarlo es bochornoso.
En este país se sigue reprimiendo, y los crímenes de odio no se
resuelven aún. En Cuba, el juicio moral de sus instituciones se sigue
oponiendo a la libertad. Yo, por ejemplo, no he visto el documental
"Mariela Castro's march: Cuba LGBTI", que fue presentado en las Naciones
Unidas el pasado día 17 con la presencia de la directora del CENESEX, y
que transmitirá HBO este 28 de noviembre. Sería justo que la televisión
cubana lo pusiera en un horario estelar. Ya se presentó en el pasado
Festival del nuevo cine latinoamericano, aunque con cierta discreción, y
no podría esperarse otro proceder si aparecen en la cinta los
testimonios de algunos homosexuales que fueron agraviados por las
políticas homofóbicas de la "revolución cubana". Esa no será, al
parecer, la suerte de "Santa y Andrés", una película que tiene como
principal temática, según su director, "la libertad, la libertad, la
libertad"; eso es irrespetuoso, como también lo es el hecho de que
Mariela Castro aprovechara su visita a Nueva York para hacer algunas
compras. Ese día me escribió un amigo contándome que la había visto en
The Home Depot donde al parecer intentaba comprar bombillas, supongo que
para alumbrar su casa. Y yo me pregunto si se decidió por bujías
ahorradoras como las que yo me veo obligado a comprar.
Mariela Castro compra bombillas en Manhattan a pesar de que en una
entrevista que pasó la televisión cubana, y que le realizara la
periodista Cristina Escobar, ella asegurara que su salario no le llegaba
hasta el fin de mes.
Source: El irrespeto de Mariela Castro en Nueva York | Cubanet -
https://www.cubanet.org/opiniones/el-irrespeto-de-mariela-castro-en-nueva-york/
La hija del general habló ante Naciones Unidas sobre los derechos de la
comunidad LGTBI
Jueves, diciembre 1, 2016 | Jorge Ángel Pérez
LA HABANA, Cuba.- Un cable de la agencia cubana Prensa Latina, redactado
por Waldo Mendiluza, me advirtió que la sexóloga, parlamentaria e hija
de Raúl Castro, estaba en Nueva York. Según el referido texto, la
directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) habló en
Naciones Unidas de la justicia social que distinguió a la revolución que
triunfara en 1959, y también de la manera en que esa "generosa política"
se estuvo ocupando de los derechos de la comunidad LGBTI en Cuba.
Según el cable, Mariela alabó las transformaciones que se produjeron en
la isla, en todos los órdenes, durante las casi seis décadas de la
"revolución" en el poder, y aseguró además que esas evoluciones
contribuyeron a que la población cubana fuera mucho más abierta a la
hora de entender la justicia social, facilitando de ese modo el trabajo
contra la homofobia y otros prejuicios.
Curioso resulta la aseveración de que: "este escenario se traduce en
que, aun cuando existan problemas, no se expresen mediante la violencia,
salvo excepciones, como ocurre en otros países con mayores avances en el
campo legislativo en materia de derechos de la comunidad LGBTI". Y lo
curioso está en que otra vez ese discurso oficial está más interesado en
defender las cosas, es decir a la "revolución", que a las personas,
cuando debía ser todo lo contrario, y eso me parece irrespetuoso.
Ninguna cosa merece más respeto que una persona.
Como sabemos desde hace mucho, el respeto es una de las más grandes
virtudes del hombre. No por gusto pidió Zeus a Hermes que saliera
cargado de respeto y de justicia para entregarla a los hombres, y eso es
lo que más necesita la comunidad homosexual en Cuba: respeto y justicia.
Es desconsiderado decir que la violencia contra los homosexuales es
menor en Cuba que en el resto del mundo. Olvidar a los homosexuales que
han sufrido por la violencia es desconsiderado. Olvidar a los
homosexuales que han sido víctimas de la homofobia institucional es
grosero. Es impolítico que no se acabe de reconocer que la "revolución"
no cuidó la integridad y la dignidad de las lesbianas, de los gays, de
los transexuales. Es preciso que se hable de eso cada día y que se
nombre a los culpables.
Es insolente que una vez más se pretenda cuidar a las instituciones, a
las cosas, en lugar de amparar a esos hombres y mujeres que prefieren,
cada uno de sus días, a sus semejantes. Nada se puede avanzar si se
pretende alabar las "bondades" de una "revolución" que margina a los
homosexuales. Es contraproducente defender la política de una revolución
que creara campos de concentración para homosexuales, que expulsara de
las aulas universitarias a quienes llamó "desviados". Es insólito que la
voz cantante de esa "política de reivindicación" sea una mujer
heterosexual que no conoce del sufrimiento de quienes "representa" y
"defiende".
En Cuba hay violencia contra los homosexuales y negarlo es bochornoso.
En este país se sigue reprimiendo, y los crímenes de odio no se
resuelven aún. En Cuba, el juicio moral de sus instituciones se sigue
oponiendo a la libertad. Yo, por ejemplo, no he visto el documental
"Mariela Castro's march: Cuba LGBTI", que fue presentado en las Naciones
Unidas el pasado día 17 con la presencia de la directora del CENESEX, y
que transmitirá HBO este 28 de noviembre. Sería justo que la televisión
cubana lo pusiera en un horario estelar. Ya se presentó en el pasado
Festival del nuevo cine latinoamericano, aunque con cierta discreción, y
no podría esperarse otro proceder si aparecen en la cinta los
testimonios de algunos homosexuales que fueron agraviados por las
políticas homofóbicas de la "revolución cubana". Esa no será, al
parecer, la suerte de "Santa y Andrés", una película que tiene como
principal temática, según su director, "la libertad, la libertad, la
libertad"; eso es irrespetuoso, como también lo es el hecho de que
Mariela Castro aprovechara su visita a Nueva York para hacer algunas
compras. Ese día me escribió un amigo contándome que la había visto en
The Home Depot donde al parecer intentaba comprar bombillas, supongo que
para alumbrar su casa. Y yo me pregunto si se decidió por bujías
ahorradoras como las que yo me veo obligado a comprar.
Mariela Castro compra bombillas en Manhattan a pesar de que en una
entrevista que pasó la televisión cubana, y que le realizara la
periodista Cristina Escobar, ella asegurara que su salario no le llegaba
hasta el fin de mes.
Source: El irrespeto de Mariela Castro en Nueva York | Cubanet -
https://www.cubanet.org/opiniones/el-irrespeto-de-mariela-castro-en-nueva-york/
miércoles, 30 de noviembre de 2016
De las UMAP a la 'Mariconga'
De las UMAP a la 'Mariconga'
NIVIA MONTENEGRO | Claremont | 30 de Noviembre de 2016 - 11:30 CET.
Producido por cineastas y productores cubanos y estadounidenses, el
recién estrenado documental HBO —Mariela Castro's March: Cuba's LGBT
Revolution— se ocupa del programa de aceptación de la diversidad sexual
en Cuba y es sumamente iluminador.
Paradójicamente, su luz se aloja en esas áreas oscuras que se ignoran o
se tocan de prisa y de refilón, y cuyo centro es el concepto,
organización e implementación de las llamadas UMAP (Unidades Militares
de Ayuda a la Producción), ideadas por el Gobierno cubano en la década
los 60 y en las que se amontonaron personas de "dudoso carácter" o
"proclividades funestas", entre ellas homosexuales, testigos de Jehová y
practicantes de otras religiones, o jóvenes rebeldes o críticos de la
ortodoxia castrista.
Aunque el documental se encubre de equilibrio, escuchamos dos casos en
los que personas castigadas por sus preferencias sexuales perdieron
parcialmente la vista. Pero si nos remitimos a estos dos casos y
entrevistas, el pretendido equilibrio deja mucho que desear. Ambos son
emotivos, pero se documentan de modos muy distintos.
El primero entrevista a un antiguo internado en las UMAP, quien verifica
la falsedad de fotos y artículos de época que daban una imagen retocada
de lo que allí ocurría. Después viene su confesión de que haber estado
internado en esos campos destruyó su vida y lo cambió para siempre.
A continuación, y como respuesta a una pregunta o sugerencia, este
testigo ofrece un ejemplo de castigo que presenció. Un compañero suyo
fue obligado a sentarse en una silla a campo abierto todo un día y mirar
hacia arriba hasta que anocheciera. El resultado fue una ceguera parcial
de por vida de doble corolario. Si bien el joven sufrió en su propio
cuerpo las secuelas de su castigo, también sabemos que quien se atreve a
mirar al astro que brilla en las alturas de frente o a acercársele
demasiado termina por ser quemado por su relumbre. En este caso,
pensamos, fue una manera harto dolorosa de enseñar al individuo a bajar
la cabeza para sobrevivir.
Sin embargo, este testimonio nos llega de manera indirecta, ya que nunca
vemos a la persona castigada, sino a otro antiguo prisionero que le da
voz a su tragedia. Pero el momento más fuerte de esta breve entrevista
ocurre cuando este testigo tiene la valentía de plantear su propia
pregunta: ¿por qué no ha habido un reconocimiento de todo el mal hecho y
una disculpa a sus víctimas? La respuesta que nos da el film en voz de
Mariela Castro es un breve "lo siento". Y a otra cosa mariposa.
El otro ejemplo de victimización, ahora a nivel personal y en la que el
Gobierno no se vio directamente implicado, se extiende y visualiza de
forma dramática. Vemos a la víctima, que nos cuenta todo el episodio de
represión, se muestra una especie de dramatización de sus secuelas
psicológicas y, por último, asistimos al desvelamiento de una pupila
corroída por el ácido machista. La testimoniante transgénero afirma al
final que aunque no puede ver la luna que está allá arriba por completo,
sí puede adivinar que sigue ahí. Comprendemos entonces que no es lo
mismo mirar o retar al astro rey que vislumbrar algún rayo lunar que
arroje algo de esperanza.
En cuanto al origen de la campaña de Mariela Castro —simpática, bella y
fotogénica— se despacha también con un sencillo apartado: en 1990, nos
dice la directora del CENESEX, la Organización Mundial de la Salud (OMS)
proclamó que la homosexualidad no es una enfermedad. ¿Debemos suponer
que solo a partir de ese momento llegó a Cuba la luz de una verdad
medicalizada para iluminar las pupilas al clan gobernante? Porque es con
esa escueta proclamación de extramuros que el régimen se lava las manos
de toda responsabilidad legal y moral por el sufrimiento y la
humillación infligidos a miles de seres que el propio Fidel Castro
calificó de "extravagantes".
Si en la actualidad se aboga por una aceptación de la diversidad sexual
e identitaria, la "Mariconga" como se le conoce popularmente, liderada
por la figura de Mariela Castro, obviamente excluye la política. Todas y
cada una de las escenas de celebración de la diversidad sexual o de
oposición a la homofobia terminan con un canto de unidad socialista o
revolucionaria: podemos bailar la conga, pero sin sacar los pies del plato.
Llama la atención en el filme las localidades que se escogen para las
celebraciones, casi siempre capitales de provincia o remotos pueblos
rurales en los que la caravana encabezada por Mariela Castro interpela a
humildes campesinos que se escabullen, dan respuestas monosilábicas o
utilizan ambigüedades humorísticas al interrogatorio de los miembros de
la caravana.
También se documentan casos aislados en pleno campo cubano de parejas
gays o lesbianas, o de familias con miembros transexuales cuyo
agradecimiento a Mariela Castro denota un personalismo del mismo corte
del que se le prodigó a su tío durante más de medio siglo.
Queda la pregunta de por qué no se incluyen las grandes ciudades de
Cuba, en las cuales puede haber mucha más diversidad de opiniones sobre
sexualidad y homofobia, menos necesidad de alfabetización sexual, y más
disposición a discutir esos temas. O, quizás aún más evidente, por qué
Mariela Castro, miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular ella
misma, se abstiene de hacerle las mismas preguntas a sus colegas de esa
asamblea, o a militares de la cúpula castrista, antaño implicados en el
diseño y los objetivos de las UMAP. Y, por supuesto, ¿por qué no
entrevistar a otros antiguos internados o internadas, por razones
homofóbicas o no, en esos campos de trabajo forzado?
Son preguntas como estas las que revelan el acercamiento light del
documental a problemas históricos y políticos que se tiñen de
modulaciones seudocientíficas para escamotear antiguos juicios
moralizantes de la ortodoxia castrista.
Al eludir áreas específicas que testimonien de primera mano cuál es o
fue el telón de fondo de las fastuosas celebraciones actuales del
colectivo LGBT en el teatro Karl Marx, la fiesta sigue vigilada. Al son
de congas organizadas bajo pancartas gubernamentales, Mariela Castro
pretende liderar una nueva línea suave en la cual calles que antaño
"eran de Fidel" se abren ahora a fieles y felices seguidores a plena luz
del día. Pero portando sombrero o gafas, por si las moscas...
NIVIA MONTENEGRO | Claremont | 30 de Noviembre de 2016 - 11:30 CET.
Producido por cineastas y productores cubanos y estadounidenses, el
recién estrenado documental HBO —Mariela Castro's March: Cuba's LGBT
Revolution— se ocupa del programa de aceptación de la diversidad sexual
en Cuba y es sumamente iluminador.
Paradójicamente, su luz se aloja en esas áreas oscuras que se ignoran o
se tocan de prisa y de refilón, y cuyo centro es el concepto,
organización e implementación de las llamadas UMAP (Unidades Militares
de Ayuda a la Producción), ideadas por el Gobierno cubano en la década
los 60 y en las que se amontonaron personas de "dudoso carácter" o
"proclividades funestas", entre ellas homosexuales, testigos de Jehová y
practicantes de otras religiones, o jóvenes rebeldes o críticos de la
ortodoxia castrista.
Aunque el documental se encubre de equilibrio, escuchamos dos casos en
los que personas castigadas por sus preferencias sexuales perdieron
parcialmente la vista. Pero si nos remitimos a estos dos casos y
entrevistas, el pretendido equilibrio deja mucho que desear. Ambos son
emotivos, pero se documentan de modos muy distintos.
El primero entrevista a un antiguo internado en las UMAP, quien verifica
la falsedad de fotos y artículos de época que daban una imagen retocada
de lo que allí ocurría. Después viene su confesión de que haber estado
internado en esos campos destruyó su vida y lo cambió para siempre.
A continuación, y como respuesta a una pregunta o sugerencia, este
testigo ofrece un ejemplo de castigo que presenció. Un compañero suyo
fue obligado a sentarse en una silla a campo abierto todo un día y mirar
hacia arriba hasta que anocheciera. El resultado fue una ceguera parcial
de por vida de doble corolario. Si bien el joven sufrió en su propio
cuerpo las secuelas de su castigo, también sabemos que quien se atreve a
mirar al astro que brilla en las alturas de frente o a acercársele
demasiado termina por ser quemado por su relumbre. En este caso,
pensamos, fue una manera harto dolorosa de enseñar al individuo a bajar
la cabeza para sobrevivir.
Sin embargo, este testimonio nos llega de manera indirecta, ya que nunca
vemos a la persona castigada, sino a otro antiguo prisionero que le da
voz a su tragedia. Pero el momento más fuerte de esta breve entrevista
ocurre cuando este testigo tiene la valentía de plantear su propia
pregunta: ¿por qué no ha habido un reconocimiento de todo el mal hecho y
una disculpa a sus víctimas? La respuesta que nos da el film en voz de
Mariela Castro es un breve "lo siento". Y a otra cosa mariposa.
El otro ejemplo de victimización, ahora a nivel personal y en la que el
Gobierno no se vio directamente implicado, se extiende y visualiza de
forma dramática. Vemos a la víctima, que nos cuenta todo el episodio de
represión, se muestra una especie de dramatización de sus secuelas
psicológicas y, por último, asistimos al desvelamiento de una pupila
corroída por el ácido machista. La testimoniante transgénero afirma al
final que aunque no puede ver la luna que está allá arriba por completo,
sí puede adivinar que sigue ahí. Comprendemos entonces que no es lo
mismo mirar o retar al astro rey que vislumbrar algún rayo lunar que
arroje algo de esperanza.
En cuanto al origen de la campaña de Mariela Castro —simpática, bella y
fotogénica— se despacha también con un sencillo apartado: en 1990, nos
dice la directora del CENESEX, la Organización Mundial de la Salud (OMS)
proclamó que la homosexualidad no es una enfermedad. ¿Debemos suponer
que solo a partir de ese momento llegó a Cuba la luz de una verdad
medicalizada para iluminar las pupilas al clan gobernante? Porque es con
esa escueta proclamación de extramuros que el régimen se lava las manos
de toda responsabilidad legal y moral por el sufrimiento y la
humillación infligidos a miles de seres que el propio Fidel Castro
calificó de "extravagantes".
Si en la actualidad se aboga por una aceptación de la diversidad sexual
e identitaria, la "Mariconga" como se le conoce popularmente, liderada
por la figura de Mariela Castro, obviamente excluye la política. Todas y
cada una de las escenas de celebración de la diversidad sexual o de
oposición a la homofobia terminan con un canto de unidad socialista o
revolucionaria: podemos bailar la conga, pero sin sacar los pies del plato.
Llama la atención en el filme las localidades que se escogen para las
celebraciones, casi siempre capitales de provincia o remotos pueblos
rurales en los que la caravana encabezada por Mariela Castro interpela a
humildes campesinos que se escabullen, dan respuestas monosilábicas o
utilizan ambigüedades humorísticas al interrogatorio de los miembros de
la caravana.
También se documentan casos aislados en pleno campo cubano de parejas
gays o lesbianas, o de familias con miembros transexuales cuyo
agradecimiento a Mariela Castro denota un personalismo del mismo corte
del que se le prodigó a su tío durante más de medio siglo.
Queda la pregunta de por qué no se incluyen las grandes ciudades de
Cuba, en las cuales puede haber mucha más diversidad de opiniones sobre
sexualidad y homofobia, menos necesidad de alfabetización sexual, y más
disposición a discutir esos temas. O, quizás aún más evidente, por qué
Mariela Castro, miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular ella
misma, se abstiene de hacerle las mismas preguntas a sus colegas de esa
asamblea, o a militares de la cúpula castrista, antaño implicados en el
diseño y los objetivos de las UMAP. Y, por supuesto, ¿por qué no
entrevistar a otros antiguos internados o internadas, por razones
homofóbicas o no, en esos campos de trabajo forzado?
Son preguntas como estas las que revelan el acercamiento light del
documental a problemas históricos y políticos que se tiñen de
modulaciones seudocientíficas para escamotear antiguos juicios
moralizantes de la ortodoxia castrista.
Al eludir áreas específicas que testimonien de primera mano cuál es o
fue el telón de fondo de las fastuosas celebraciones actuales del
colectivo LGBT en el teatro Karl Marx, la fiesta sigue vigilada. Al son
de congas organizadas bajo pancartas gubernamentales, Mariela Castro
pretende liderar una nueva línea suave en la cual calles que antaño
"eran de Fidel" se abren ahora a fieles y felices seguidores a plena luz
del día. Pero portando sombrero o gafas, por si las moscas...
viernes, 25 de noviembre de 2016
‘Mariela Castro’s March’ Review: Changing minds in Cuba
'Mariela Castro's March' Review: Changing minds in Cuba
An HBO documentary about transgender persecution raises more questions
than it answers.
By JOHN ANDERSON
Nov. 24, 2016 5:19 p.m. ET
"Mariela Castro's March: Cuba's LGBT Revolution,"
Monday, 9 p.m., HBO.
As a venue for high-quality nonfiction films, HBO Documentaries has few
peers. So it's with some dismay that one drinks in "Mariela Castro's
March: Cuba's LGBT Revolution," which is, at best, weak filmmaking and,
at worst, pure propaganda. Like courtroom lawyers, documentary makers
should never raise questions they can't really answer, and there's no
trace of an answer to the question at the heart of the film: What do Ms.
Castro's father, President Raúl, or her uncle—Fidel—think about her
efforts to normalize relations between their idealized society and the
transgender people who have been persecuted as a matter of policy since
1959?
Well, as Ms. Castro says, changing attitudes toward homosexuality in
Cuba is a tough fight, "even if your name is Castro." It's the only time
she alludes to who she is, or the people she knows.
To give director Jon Alpert the benefit of the doubt, he was probably
under considerable constraints in making his film, which portrays Ms.
Castro as La Pasionaria of LGBT Cuba, but fails to address what any
viewer would want to know—namely, what Ms. Castro's mission is all about
and why it doesn't include asking her father to change government
policies. Do her connections shield her from abuse, or even prosecution?
She mentions toward the end of the 45-minute film that she is the only
member of Cuba's Parliament to ever vote "no" on a bill (labor
legislation that failed to include protections for transgender workers).
But this will just aggravate the sense in the audience that it's getting
something less than the full story.
The status of LGBT society in Cuba is a little vague: Same-sex
relationships were decriminalized in 1979, but, of course, stigmas
remain, and as we see in "Mariela Castro's March," attitudes take time
to evolve. What Mr. Alpert gives us are parades, galas and baseball
games, and visits with various members of the LGBT community in Cuba:
Luis Perez, for instance, an older gay man, reflects on his experience
in a forced-labor camp, which excluded him later from education and
employment; Margarita Diaz, a former member of Cuba's national tennis
team, was ousted, she says, for being a lesbian. Brothers Juani and
Santi discuss their fractious relationship as kids, when Juani—Cuba's
first female-to-male beneficiary of sexual-reassignment surgery—was a
girl. "I beg your forgiveness," Santi says, referring to his bullying of
Juani as a child. It's a moment utterly lacking in spontaneity.
"Lots of people support my work," Ms. Castro says. How about Dad? We
know how her husband feels: On a bus trip to a pro-LGBT event, they
hug—everyone, she says, should have their happiness. "Sometimes," she
adds, "couples feel like strangling each other." A few more candid
moments like that would have made for a better movie.
Source: 'Mariela Castro's March' Review: Changing minds in Cuba - WSJ -
http://www.wsj.com/articles/mariela-castros-march-review-changing-minds-in-cuba-1480025954
An HBO documentary about transgender persecution raises more questions
than it answers.
By JOHN ANDERSON
Nov. 24, 2016 5:19 p.m. ET
"Mariela Castro's March: Cuba's LGBT Revolution,"
Monday, 9 p.m., HBO.
As a venue for high-quality nonfiction films, HBO Documentaries has few
peers. So it's with some dismay that one drinks in "Mariela Castro's
March: Cuba's LGBT Revolution," which is, at best, weak filmmaking and,
at worst, pure propaganda. Like courtroom lawyers, documentary makers
should never raise questions they can't really answer, and there's no
trace of an answer to the question at the heart of the film: What do Ms.
Castro's father, President Raúl, or her uncle—Fidel—think about her
efforts to normalize relations between their idealized society and the
transgender people who have been persecuted as a matter of policy since
1959?
Well, as Ms. Castro says, changing attitudes toward homosexuality in
Cuba is a tough fight, "even if your name is Castro." It's the only time
she alludes to who she is, or the people she knows.
To give director Jon Alpert the benefit of the doubt, he was probably
under considerable constraints in making his film, which portrays Ms.
Castro as La Pasionaria of LGBT Cuba, but fails to address what any
viewer would want to know—namely, what Ms. Castro's mission is all about
and why it doesn't include asking her father to change government
policies. Do her connections shield her from abuse, or even prosecution?
She mentions toward the end of the 45-minute film that she is the only
member of Cuba's Parliament to ever vote "no" on a bill (labor
legislation that failed to include protections for transgender workers).
But this will just aggravate the sense in the audience that it's getting
something less than the full story.
The status of LGBT society in Cuba is a little vague: Same-sex
relationships were decriminalized in 1979, but, of course, stigmas
remain, and as we see in "Mariela Castro's March," attitudes take time
to evolve. What Mr. Alpert gives us are parades, galas and baseball
games, and visits with various members of the LGBT community in Cuba:
Luis Perez, for instance, an older gay man, reflects on his experience
in a forced-labor camp, which excluded him later from education and
employment; Margarita Diaz, a former member of Cuba's national tennis
team, was ousted, she says, for being a lesbian. Brothers Juani and
Santi discuss their fractious relationship as kids, when Juani—Cuba's
first female-to-male beneficiary of sexual-reassignment surgery—was a
girl. "I beg your forgiveness," Santi says, referring to his bullying of
Juani as a child. It's a moment utterly lacking in spontaneity.
"Lots of people support my work," Ms. Castro says. How about Dad? We
know how her husband feels: On a bus trip to a pro-LGBT event, they
hug—everyone, she says, should have their happiness. "Sometimes," she
adds, "couples feel like strangling each other." A few more candid
moments like that would have made for a better movie.
Source: 'Mariela Castro's March' Review: Changing minds in Cuba - WSJ -
http://www.wsj.com/articles/mariela-castros-march-review-changing-minds-in-cuba-1480025954
Periodista oficialista critica la 'ausencia de Cuba' en una votación sobre asuntos LGBT en la ONU
Periodista oficialista critica la 'ausencia de Cuba' en una votación
sobre asuntos LGBT en la ONU
DDC | La Habana | 24 de Noviembre de 2016 - 23:18 CET.
El periodista oficialista Francisco Rodríguez Cruz criticó en un
artículo publicado en su blog que la representación del Gobierno cubano
en las Naciones Unidas se ausentara a una votación, el pasado lunes,
ante la Asamblea General, de una enmienda contra una propuesta para
frenar esfuerzos en favor de la comunidad LGBT.
"Una reñida batalla diplomática tuvo lugar este lunes 21 de noviembre en
la tercera comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde
por muy estrecho margen y con el apoyo de casi toda América Latina, fue
derrotada mediante enmienda una propuesta africana para frenar la labor
del primer experto independiente sobre la protección contra la violencia
y la discriminación de las personas debido a su orientación sexual e
identidad de género", escribió Paquito el de Cuba.
"Pero ¡oh, sorpresa! Los representantes de la cancillería cubana ante la
ONU no fueron a trabajar ese día", añadió.
En opinión del periodista, "Cuba debió estar allí y votar a favor de esa
enmienda que defendía la vida de millones de personas en el planeta que
sufren discriminación y violencia por ser lesbianas, gais, bisexuales o
transexuales". La representación del Gobierno "debió votar junto con la
mayoría de los países de América Latina".
Para Rodríguez Cruz, "el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba
tiene que ser consecuente en el ámbito internacional con la política del
Partido Comunista de Cuba, cuyo VII Congreso incluyó en la
Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo
socialista el enfrentamiento a toda forma de discriminación, también por
la identidad de género y la orientación sexual".
No es la primera vez que Rodríguez Cruz pide tal "consecuencia" del
Gobierno en estos temas. En julio de este mismo año criticó la "falta de
liderazgo diplomático cubano contra la homofobia y transfobia" al
señalar que su acción se "circunscribe a no obstaculizar las iniciativas
diplomáticas favorables" al respecto "pero nunca a promoverlas o
patrocinarlas".
En el más reciente caso, considera que "sería bueno saber por qué los
diplomáticos cubanos ante las Naciones Unidas no asistieron" a la
votación del pasado lunes.
A principios de noviembre, el embajador de Botsuana ante la ONU presentó
en nombre de los 57 Estados africanos una propuesta de resolución para
pedir la suspensión de las actividades del experto independiente sobre
la protección contra la violencia y la discriminación de las personas
debido a su orientación sexual e identidad de género.
Esta figura fue nombrada en junio pasado por el Consejo de Derechos
Humanos (CDH) por un periodo de tres años.
El periodista oficialista celebra que el lunes 21 de noviembre, en
contra de la propuesta africana, un grupo de países latinoamericanos
(Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México y
Uruguay) presentaran una enmienda para mantener el nombramiento del
relator y que finalmente esta resultara "aprobada, aunque solo por un
estrecho margen de 84 votos a favor, 77 en contra y 17 abstenciones".
También fue aprobado en una segunda votación el informe final del CDH,
ya sin retirar la propuesta de nombramiento, con 94 votos a favor, 3 en
contra y 80 abstenciones.
Rodríguez Cruz resalta que "páginas especializadas hicieron notar que
votaron a favor de mantener la propuesta del experto independiente
contra la discriminación de las personas LGBT la inmensa mayoría de las
naciones latinoamericanas (excepto Nicaragua, con un bochornoso voto en
contra; Ecuador y Paraguay, que se abstuvieron; y Cuba, que no estuvo
presente)".
La enmienda fue apoyada, además, por los países occidentales, los de
Europa del Este y numerosos países asiáticos y estados insulares del
Pacífico.
Como era de esperar "en contra estuvieron la mayoría de las naciones
africanas (excepto Sudáfrica); la inmensa mayoría de los países
islámicos, desde Arabia Saudí hasta Azerbaiyán e Indonesia (pero no
Albania ni Turquía); Corea del Norte, China y Rusia".
También votó en contra la mayor parte del Caribe anglófono: Jamaica,
Antigua y Barbuda, Guyana, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, y San
Cristóbal y Nieves. Entre las abstenciones estuvieron Barbados, Haití, y
Trinidad y Tobago.
Source: Periodista oficialista critica la 'ausencia de Cuba' en una
votación sobre asuntos LGBT en la ONU | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1480025882_26955.html
sobre asuntos LGBT en la ONU
DDC | La Habana | 24 de Noviembre de 2016 - 23:18 CET.
El periodista oficialista Francisco Rodríguez Cruz criticó en un
artículo publicado en su blog que la representación del Gobierno cubano
en las Naciones Unidas se ausentara a una votación, el pasado lunes,
ante la Asamblea General, de una enmienda contra una propuesta para
frenar esfuerzos en favor de la comunidad LGBT.
"Una reñida batalla diplomática tuvo lugar este lunes 21 de noviembre en
la tercera comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde
por muy estrecho margen y con el apoyo de casi toda América Latina, fue
derrotada mediante enmienda una propuesta africana para frenar la labor
del primer experto independiente sobre la protección contra la violencia
y la discriminación de las personas debido a su orientación sexual e
identidad de género", escribió Paquito el de Cuba.
"Pero ¡oh, sorpresa! Los representantes de la cancillería cubana ante la
ONU no fueron a trabajar ese día", añadió.
En opinión del periodista, "Cuba debió estar allí y votar a favor de esa
enmienda que defendía la vida de millones de personas en el planeta que
sufren discriminación y violencia por ser lesbianas, gais, bisexuales o
transexuales". La representación del Gobierno "debió votar junto con la
mayoría de los países de América Latina".
Para Rodríguez Cruz, "el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba
tiene que ser consecuente en el ámbito internacional con la política del
Partido Comunista de Cuba, cuyo VII Congreso incluyó en la
Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo
socialista el enfrentamiento a toda forma de discriminación, también por
la identidad de género y la orientación sexual".
No es la primera vez que Rodríguez Cruz pide tal "consecuencia" del
Gobierno en estos temas. En julio de este mismo año criticó la "falta de
liderazgo diplomático cubano contra la homofobia y transfobia" al
señalar que su acción se "circunscribe a no obstaculizar las iniciativas
diplomáticas favorables" al respecto "pero nunca a promoverlas o
patrocinarlas".
En el más reciente caso, considera que "sería bueno saber por qué los
diplomáticos cubanos ante las Naciones Unidas no asistieron" a la
votación del pasado lunes.
A principios de noviembre, el embajador de Botsuana ante la ONU presentó
en nombre de los 57 Estados africanos una propuesta de resolución para
pedir la suspensión de las actividades del experto independiente sobre
la protección contra la violencia y la discriminación de las personas
debido a su orientación sexual e identidad de género.
Esta figura fue nombrada en junio pasado por el Consejo de Derechos
Humanos (CDH) por un periodo de tres años.
El periodista oficialista celebra que el lunes 21 de noviembre, en
contra de la propuesta africana, un grupo de países latinoamericanos
(Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México y
Uruguay) presentaran una enmienda para mantener el nombramiento del
relator y que finalmente esta resultara "aprobada, aunque solo por un
estrecho margen de 84 votos a favor, 77 en contra y 17 abstenciones".
También fue aprobado en una segunda votación el informe final del CDH,
ya sin retirar la propuesta de nombramiento, con 94 votos a favor, 3 en
contra y 80 abstenciones.
Rodríguez Cruz resalta que "páginas especializadas hicieron notar que
votaron a favor de mantener la propuesta del experto independiente
contra la discriminación de las personas LGBT la inmensa mayoría de las
naciones latinoamericanas (excepto Nicaragua, con un bochornoso voto en
contra; Ecuador y Paraguay, que se abstuvieron; y Cuba, que no estuvo
presente)".
La enmienda fue apoyada, además, por los países occidentales, los de
Europa del Este y numerosos países asiáticos y estados insulares del
Pacífico.
Como era de esperar "en contra estuvieron la mayoría de las naciones
africanas (excepto Sudáfrica); la inmensa mayoría de los países
islámicos, desde Arabia Saudí hasta Azerbaiyán e Indonesia (pero no
Albania ni Turquía); Corea del Norte, China y Rusia".
También votó en contra la mayor parte del Caribe anglófono: Jamaica,
Antigua y Barbuda, Guyana, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, y San
Cristóbal y Nieves. Entre las abstenciones estuvieron Barbados, Haití, y
Trinidad y Tobago.
Source: Periodista oficialista critica la 'ausencia de Cuba' en una
votación sobre asuntos LGBT en la ONU | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1480025882_26955.html
jueves, 24 de noviembre de 2016
En el país de la 'revolución', los homosexuales siguen sin derechos
En el país de la 'revolución', los homosexuales siguen sin derechos
DDC | Madrid | 24 de Noviembre de 2016 - 16:06 CET.
En América Latina, el matrimonio gay es legal en Argentina, Uruguay,
Brasil y Colombia. También lo es en Ciudad de México y en varios estados
mexicanos. Chile tiene un Acuerdo de Unión Civil que regula
jurídicamente las uniones de parejas homosexuales y heterosexuales que
no han contraído matrimonio. Y Ecuador dio categoría de estado civil a
las uniones de hecho entre dos personas sin importar el sexo.
En Cuba, nada de lo anterior es posible.
En el país que ha presumido de haber hecho una revolución, donde el
Estado abarca cada etapa e instancia de la educación de los ciudadanos y
utiliza su control total de los medios de prensa como vehículo para sus
campañas, de nada ha valido que sea la hija del dictador Raúl Castro
quien defienda la causa del matrimonio homosexual. En Cuba los
homosexuales siguen sin poder casarse legalmente.
Ahora, el director de la revista Espacio Laical, también presidente de
la Asociación Católica Mundial por la Comunicación (SIGNIS), afirma que
el matrimonio homosexual no ha sido aprobado en la Isla debido al
"rechazo popular". ¿Basa su afirmación en encuestas o simplemente en los
prejuicios católicos sobre el tema?
El Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), institución mediante
la cual Mariela Castro representa y usurpa los derechos de la comunidad
LGTB cubana, debería responder a tal afirmación con el resultado de sus
investigaciones.
Pero, sea cual sea la opinión mayoritaria entre la población cubana, es
responsabilidad del CENESEX el trabajo de pedagogía social y de difusión
en pos del matrimonio homosexual. En diciembre deberá sesionar otra vez
la Asamblea Nacional del Poder Popular; la diputada Mariela Castro
tendría que dar allí la batalla por esos derechos.
Porque, a la luz de lo alcanzado en otros países latinoamericanos,
seguir apelando al peso del machismo histórico en la sociedad cubana es
una pobre excusa para lo conseguido por la institución que ella dirige
gracias a sus lazos familiares.
Source: En el país de la 'revolución', los homosexuales siguen sin
derechos | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1480000005_26942.html
DDC | Madrid | 24 de Noviembre de 2016 - 16:06 CET.
En América Latina, el matrimonio gay es legal en Argentina, Uruguay,
Brasil y Colombia. También lo es en Ciudad de México y en varios estados
mexicanos. Chile tiene un Acuerdo de Unión Civil que regula
jurídicamente las uniones de parejas homosexuales y heterosexuales que
no han contraído matrimonio. Y Ecuador dio categoría de estado civil a
las uniones de hecho entre dos personas sin importar el sexo.
En Cuba, nada de lo anterior es posible.
En el país que ha presumido de haber hecho una revolución, donde el
Estado abarca cada etapa e instancia de la educación de los ciudadanos y
utiliza su control total de los medios de prensa como vehículo para sus
campañas, de nada ha valido que sea la hija del dictador Raúl Castro
quien defienda la causa del matrimonio homosexual. En Cuba los
homosexuales siguen sin poder casarse legalmente.
Ahora, el director de la revista Espacio Laical, también presidente de
la Asociación Católica Mundial por la Comunicación (SIGNIS), afirma que
el matrimonio homosexual no ha sido aprobado en la Isla debido al
"rechazo popular". ¿Basa su afirmación en encuestas o simplemente en los
prejuicios católicos sobre el tema?
El Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), institución mediante
la cual Mariela Castro representa y usurpa los derechos de la comunidad
LGTB cubana, debería responder a tal afirmación con el resultado de sus
investigaciones.
Pero, sea cual sea la opinión mayoritaria entre la población cubana, es
responsabilidad del CENESEX el trabajo de pedagogía social y de difusión
en pos del matrimonio homosexual. En diciembre deberá sesionar otra vez
la Asamblea Nacional del Poder Popular; la diputada Mariela Castro
tendría que dar allí la batalla por esos derechos.
Porque, a la luz de lo alcanzado en otros países latinoamericanos,
seguir apelando al peso del machismo histórico en la sociedad cubana es
una pobre excusa para lo conseguido por la institución que ella dirige
gracias a sus lazos familiares.
Source: En el país de la 'revolución', los homosexuales siguen sin
derechos | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1480000005_26942.html
miércoles, 23 de noviembre de 2016
El matrimonio homosexual no ha sido aprobado en Cuba por el 'rechazo' popular, dice el director de 'Espacio Laical'
El matrimonio homosexual no ha sido aprobado en Cuba por el 'rechazo'
popular, dice el director de 'Espacio Laical'
DDC | Madrid | 23 de Noviembre de 2016 - 13:22 CET.
"Los años de educación y propaganda atea ya pasaron, gracias a Dios", en
Cuba, afirmó Gustavo Andújar, presidente de la Asociación Católica
Mundial por la Comunicación (SIGNIS) y director de la revista Espacio
Laical.
"Los cristianos cubanos hemos resistido a la propaganda atea por nuestra
coherencia de vida y servicio a los demás", añadió el también director
del Centro Cultural Padre Félix Valera, entidad de la Arquidiócesis de
La Habana, en entrevista con la publicación española Religión Confidencial.
Durante décadas, el Gobierno marginó a los religiosos en la Isla. "En
contraste con la caricatura que se presentaba de los cristianos
(personas alienadas por la religión, opio del pueblo, siempre al
servicio de las clases explotadoras), la gente veía en nosotros,
mayoritariamente, a personas amables y serviciales, responsables y
honestos, con defectos, por supuesto, pero dispuestos a ayudar al
necesitado. Éramos así precisamente porque somos cristianos, no a pesar
de ser cristianos como decían a veces los dirigentes", dijo Andújar.
En la entrevista, el laico se refirió también a iniciativas del estatal
Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigido por Mariela
Castro, hija de Raúl Castro, como la que busca la aprobación del
matrimonio homosexual en Cuba.
Andújar consideró que esa demanda está contenida por el "rechazo" del
pueblo.
"El avance legislativo en este campo se está frenando porque existe un
rechazo popular a algunas de sus propuestas (del CENESEX), como el
llamado matrimonio homosexual", afirmó.
Se quejó de que el cine cubano está dedicando mucho espacio a conflictos
de identidad sexual: "Por supuesto que se trata de seres humanos que
confrontan situaciones difíciles, pero cuando uno mira la realidad
cubana encuentra otros conflictos igualmente serios, que afectan a una
proporción muchísimo mayor de la población, y no se abordan ni
remotamente con similar frecuencia", opinó.
El 90% de los cubanos son creyentes
Andújar señaló que en la Isla probablemente hasta un 90% de la población
tiene algún tipo de creencia religiosa.
"A pesar de la presión [atea], Cuba es un país mayoritariamente
creyente", afirmó.
"La Iglesia Católica es ciertamente respetada por el pueblo, no solo sus
templos, sino también su clero y especialmente las religiosas, que
tienen un gran reconocimiento social por su labor abnegada al servicio
de los enfermos, los ancianos y los más necesitados", dijo el laico.
Sobre la santería y los cultos afrocubanos, criticó que "siempre gozaron
de una cierta promoción oficial, en la que se presentan curiosamente, y
a pesar de su evidente matriz africana, como una religión verdaderamente
cubana en contraposición, sin que se diga como tal, al cristianismo
'importado' y 'colonial'".
En cuanto a las sectas, señaló que Cuba no sufre una acometida masiva
como la que ha ocurrido en otros países latinoamericanos, "pero sí hay
algunos grupos, promocionados sobre todo desde Estados Unidos, que
logran avances ocasionales, sin que hasta ahora parezcan lograr un
crecimiento estable", agregó sin hacer precisiones.
Andújar señaló que uno de los objetivos de SIGNIS es promover una
cultura de paz a través de los medios de comunicación, algo que en
ocasiones no es fácil —dijo— porque los periodistas, además de informar,
buscan el impacto y, a veces, la polémica.
"El debate y la polémica no deben considerarse contrapuestos a una
cultura de paz. No hay que confundir la paz con una situación de
inmovilismo e inmutabilidad, ajena a las contradicciones y conflictos
que son tan consustanciales a la convivencia humana y que pueden
constituir, cuando se resuelven constructivamente, jalones eficaces
hacia el progreso. La solución del conflicto no está en la derrota de un
adversario, sino en la capacidad para construir consensos a través del
diálogo y la negociación, para salir del propio atrincheramiento, ir al
encuentro del otro y avanzar juntos en busca de soluciones", explicó.
Source: El matrimonio homosexual no ha sido aprobado en Cuba por el
'rechazo' popular, dice el director de 'Espacio Laical' | Diario de Cuba
- http://www.diariodecuba.com/cuba/1479903774_26915.html
popular, dice el director de 'Espacio Laical'
DDC | Madrid | 23 de Noviembre de 2016 - 13:22 CET.
"Los años de educación y propaganda atea ya pasaron, gracias a Dios", en
Cuba, afirmó Gustavo Andújar, presidente de la Asociación Católica
Mundial por la Comunicación (SIGNIS) y director de la revista Espacio
Laical.
"Los cristianos cubanos hemos resistido a la propaganda atea por nuestra
coherencia de vida y servicio a los demás", añadió el también director
del Centro Cultural Padre Félix Valera, entidad de la Arquidiócesis de
La Habana, en entrevista con la publicación española Religión Confidencial.
Durante décadas, el Gobierno marginó a los religiosos en la Isla. "En
contraste con la caricatura que se presentaba de los cristianos
(personas alienadas por la religión, opio del pueblo, siempre al
servicio de las clases explotadoras), la gente veía en nosotros,
mayoritariamente, a personas amables y serviciales, responsables y
honestos, con defectos, por supuesto, pero dispuestos a ayudar al
necesitado. Éramos así precisamente porque somos cristianos, no a pesar
de ser cristianos como decían a veces los dirigentes", dijo Andújar.
En la entrevista, el laico se refirió también a iniciativas del estatal
Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigido por Mariela
Castro, hija de Raúl Castro, como la que busca la aprobación del
matrimonio homosexual en Cuba.
Andújar consideró que esa demanda está contenida por el "rechazo" del
pueblo.
"El avance legislativo en este campo se está frenando porque existe un
rechazo popular a algunas de sus propuestas (del CENESEX), como el
llamado matrimonio homosexual", afirmó.
Se quejó de que el cine cubano está dedicando mucho espacio a conflictos
de identidad sexual: "Por supuesto que se trata de seres humanos que
confrontan situaciones difíciles, pero cuando uno mira la realidad
cubana encuentra otros conflictos igualmente serios, que afectan a una
proporción muchísimo mayor de la población, y no se abordan ni
remotamente con similar frecuencia", opinó.
El 90% de los cubanos son creyentes
Andújar señaló que en la Isla probablemente hasta un 90% de la población
tiene algún tipo de creencia religiosa.
"A pesar de la presión [atea], Cuba es un país mayoritariamente
creyente", afirmó.
"La Iglesia Católica es ciertamente respetada por el pueblo, no solo sus
templos, sino también su clero y especialmente las religiosas, que
tienen un gran reconocimiento social por su labor abnegada al servicio
de los enfermos, los ancianos y los más necesitados", dijo el laico.
Sobre la santería y los cultos afrocubanos, criticó que "siempre gozaron
de una cierta promoción oficial, en la que se presentan curiosamente, y
a pesar de su evidente matriz africana, como una religión verdaderamente
cubana en contraposición, sin que se diga como tal, al cristianismo
'importado' y 'colonial'".
En cuanto a las sectas, señaló que Cuba no sufre una acometida masiva
como la que ha ocurrido en otros países latinoamericanos, "pero sí hay
algunos grupos, promocionados sobre todo desde Estados Unidos, que
logran avances ocasionales, sin que hasta ahora parezcan lograr un
crecimiento estable", agregó sin hacer precisiones.
Andújar señaló que uno de los objetivos de SIGNIS es promover una
cultura de paz a través de los medios de comunicación, algo que en
ocasiones no es fácil —dijo— porque los periodistas, además de informar,
buscan el impacto y, a veces, la polémica.
"El debate y la polémica no deben considerarse contrapuestos a una
cultura de paz. No hay que confundir la paz con una situación de
inmovilismo e inmutabilidad, ajena a las contradicciones y conflictos
que son tan consustanciales a la convivencia humana y que pueden
constituir, cuando se resuelven constructivamente, jalones eficaces
hacia el progreso. La solución del conflicto no está en la derrota de un
adversario, sino en la capacidad para construir consensos a través del
diálogo y la negociación, para salir del propio atrincheramiento, ir al
encuentro del otro y avanzar juntos en busca de soluciones", explicó.
Source: El matrimonio homosexual no ha sido aprobado en Cuba por el
'rechazo' popular, dice el director de 'Espacio Laical' | Diario de Cuba
- http://www.diariodecuba.com/cuba/1479903774_26915.html
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