lunes, 22 de mayo de 2017

Cubanos piden reconocimiento legal del matrimonio gay

domingo, 21 de mayo de 2017

Los prejuicios de un banco de sangre

Los prejuicios de un banco de sangre
MARTA REQUEIRO, Miami | 21/05/2017

Aún lo veo con su pelo negro, ensortijado, y una gran moña cayéndole
sobre la frente, su piel color canela y su amplia sonrisa, que me
regalaba sin el mayor esfuerzo. Era mi amigo inseparable de la ESBEC 16
de Isla de La Juventud, donde cursábamos el octavo grado. He olvidado su
nombre pero su cara y su pena no se me borrarán jamás.

Se burlaban todo el tiempo de él porque era amanerado, porque al correr
sus brazos parecían de trapo. Me contaba que se le hacía imposible
dormir una noche entera, que le orinaban en la cara y lo acosaban en las
duchas. Sus padres habían acordado becarlo para que se hiciera hombre.

Al regreso de los pases (vacaciones) venía peor, no encontraba paz ni en
la escuela ni en su casa, sino solo cuando podíamos sentarnos lejos de
todos a conversar y a reírnos. A mediado de los años 70 su condición era
un martirio . No encontraba cabida en la escuela y yo sufría su calvario.

Hoy leo la noticia de que en el Banco de Sangre Provincial de Sancti
Spíritus, detrás del buró de la recepcionista, se exhibe un cartel que
deja claro que en Cuba hay segregación. El cartel reza: "Hay conductas y
actitudes individuales que las leyes no prohíben, pero que pueden
constituir un riesgo de transmisión de enfermedades a quienes las
practican. Se recomienda a estas personas autoexcluirse y abstenerse de
donar su sangre. Entre ellas están: practicar el homosexualismo,
practicar el bisexualismo, practicar la promiscuidad sexual [...]" Y
concluye: "Si estás en alguna de estas situaciones: ¡Autoexclúyete!"

Como un flash me vino la imagen de mi amigo a la memoria: El paseo
dominical en el transporte escolar hasta la presa El Abra que hizo muy
callado y recostado en el cristal; y luego el momento en que quedó
sumergido en las aguas sin poder ser hallado, y su asiento vacío de
regreso al plantel. Ahora me pregunto: ¿Cómo en, pleno siglo XXI, pueden
mantenerse conceptos tan erróneos que prohíban a alguien, por su
condición sexual, realizar una labor enaltecedora como es la de
convertirse en donante? Preocupa que una institución perteneciente al
Ministerio de Salud Pública tenga criterios errados con respecto a los
comportamientos e inclinaciones que se manifiestan en la sexualidad humana.

Víctor González, licenciado en enfermería y subdirector del Centro,
asegura que la campaña solo busca orientar a la población sobre los
requisitos de salud que los donantes deben reunir para que su sangre sea
utilizada.

Se creyó por mucho tiempo que los homosexuales eran los culpables de la
aparición y expansión del VIH, pero estudios científicos se han
encargado de desmentirlo. Si bien es cierto que es más frecuente en
hombres que en mujeres, ya se sabe que se debe a la falta de protección
en el momento de las relaciones sexuales.

Además, los primeros contagios comenzaron en África y se dieron entre
personas heterosexuales, lo que demuestra, que el Sida no tiene rostro.
Para algunos expertos en la materia, una persona promiscua es aquella
que tiene más de dos parejas en el año y esto se ajusta tanto a
homosexuales, bisexuales, heterosexuales o transexuales.

La forma en que encontramos placer no es de la incumbencia de nadie,
mucho menos de un Banco Provincial de Sangre que debe mantener su
excelencia haciendo cumplir una serie de pasos que van desde la
detección en el servicio primario de la salud de quienes pueden donar de
forma voluntaria, hasta los análisis de las muestras para corroborar la
calidad y tipo de sangre, sea quien sea el individuo.

Source: Los prejuicios de un banco de sangre -
http://www.14ymedio.com/blogs/cajon_de_sastre/prejuicios-banco-sangre-Cuba-cubanos-VIH-homosexuales-LGBTI_7_2221647814.html

viernes, 19 de mayo de 2017

Corresponsal de revista gay Washington Blade se sintió vigilado en Cuba

Corresponsal de revista gay Washington Blade se sintió vigilado en Cuba
Luis Felipe Rojas

Michael K. Lavers, editor de noticias internacionales de Washington
Blade, una publicación de asuntos sobre la comunidad LGBT, sintió la
vigilancia de la policía política durante su periplo de 16 días de
visita a Cuba.
Michael K. Lavers, editor de noticias internacionales de Washington
Blade, una publicación de asuntos sobre la comunidad LGBT, sintió la
vigilancia de la policía política durante su periplo de 16 días de
visita a Cuba.

El reportero del informativo LGBTI más importante de Estados Unidos, que
publica y edita la comunidad gay en Washington desde 1969, había estado
en Cuba en otras ocasiones.

Este jueves el periodista escribió "Experimentando Cuba bajo vigilancia
gubernamental", una crónica que denuncia los incidentes que enfrentó al
visitar activistas de la comunidad LGTB en Villa Clara y Cienfuegos.

El periodista quiso indagar con activistas fuera del control del Centro
Nacional de Educación Sexual (CENESEX), dirigido por Mariela Castro,
hija del general Raúl Castro Ruz, que tomó el mando del país en 2006
cuando su hermano Fidel Castro enfermó.

Lavers describe los mecanismos de control que percibió cuando la
Seguridad del Estado destacó a propósito su presencia ante la dueña del
apartamento que alquilaba en la ciudad de Santa Clara, un par de
controles policiales de carretera, militares apostados frente a la casa
de un activista y disidente y el estacionamiento de un auto patrullero
cercano a la vivienda donde pernoctaba.

El 16 de mayo Lavers llamó al Dr. Nelson Gandulla, presidente de la
Fundación por los Derechos LGTB de Cuba. Cuando se disponía a viajar a
Cienfuegos, la dueña de la casa, "avergonzada", le comunicó que había
recibido una llamada del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) y
le preguntaban si él verdaderamente era un periodista acreditado.

Lavers había obtenido los permisos correspondientes del MINREX por 20
días para recorrer el país, así como la credencial del Centro de Prensa
Internacional (CPI).

El comunicador aseguró que sintió pena porque "el gobierno la había
colocado en una situación tan incómoda". La mujer, asegura Lavers, se
disculpó varias veces y le aseguró que no tendría problemas durante la
estancia en la residencia, asociada a la firma de casas de alquiler Aibnb.

Más represión

En el lugar donde vive Nelson Gandulla en esta ocasión no vio el cartel
describiendo a Mariela Castro como un "fraude", tampoco vio a la decena
de activistas que le esperaron en aquellas ocasiones de 2015 y 2016.

Lavers dice que al llegar a la casa, unos cuatro militares estaban
visiblemente apostados en el lugar.

Gandulla estaba solo, y fue interrumpido por algunas llamadas
telefónicas y una señora que llegó "a pedir una receta médica".

La visita-entrevista al médico y activista LGBT duró una hora y afirma
que Gandulla le mostró dos agentes de la Seguridad que "casualmente"
pasaban frente a la casa mientras se sentaba en un balance de madera.

De regreso a casa, en un lugar impreciso de la división entre Villa
Clara y Cienfuegos, tuvo un control policial en el que un oficial de la
motorizada le requirió la documentación.

"Me preguntó a dónde conducía y le dije que a Santa Clara. Me pidió los
documentos y se los extendí de manera cortés y tranquila", indica el
periodista y anota que seguidamente el policía habló por el
radiocomunicador con alguien, escribió algo en un papel, le regresó sus
identificaciones y lo dejó continuar.

En el municipio Santo Domingo, en la misma provincia de Villa Clara,
Lavers visitó a otros activistas, a los que califica de ser "menos
fuertes en sus críticas a Mariela Castro y al gobierno de su padre".

El periodista no precisó detalles del encuentro que describió como una
reunión "sin incidentes".

La presencia policial, la notó Lavers al regresar a Santa Clara. "Un
auto blanco de patrulla estaba parqueado cerca de la esquina del Parque
Leoncio Vidal, cerca de mi apartamento", señala y asegura que lo había
visto en varias horas del día.

¿Curiosidad o temeridad?

Lavers se describe como un tipo curioso, periodista al fin, pero agrega
que es además desafiante. Dice que miró "a los ojos de los policías"
cuando los vio el miércoles 17 de mayo, cuando en Cuba se realizan
actividades oficiales por el Día Internacional contra la Homofobia y la
Transfobia. Dos policías fumaban recostados a la patrulla y les dijo
"buenas noches" en perfecto, español –asegura y continúa:

"Me miraron con incredulidad, me reí y los llamé "idiotas" en español",
aclara que lo dijo por lo bajo, mientras caminaba a casa.

Resignado, frustrado, a veces recuerda cosas alegres. Son emociones
encontradas las que recuerda hoy Michael K. Lavers a su retorno a
Washington DC. Califica el hecho de que el régimen cubano haya sus
controles como una inequívoca señal de poder.

"Es un recordatorio de que el historial de derechos humanos del país
sigue siendo un problema muy serio que no debe ser ignorado", concluye.

Las consecuencias

La Fundación Cubana por los Derechos LGBTI suspendió ese miércoles un
evento por el Día Internacional contra la Homofobia, que se llevaría a
cabo en su sede, en la ciudad de Cienfuegos este 17 de mayo.

Los organizadores del encuentro tenían previsto un cine debate del filme
Fresa y Chocolate y entregarían el Premio Fundación a personas que
apoyan la causa de la comunidad, pero decidieron posponerlo, según
explicó el activista Nelson Gandulla, quien preside la fundación

"Decidimos posponerla para otro momento para proteger a los invitados y
activistas, puesto que observamos que desde el pasado 16 de mayo, en que
el reportero Michael Lavers, del periódico estadounidense Washington
Blade, visitó la sede no ha cesado la vigilancia policial", dijo Gandulla.

[Con informaciones de Idolidia Darias e Ivette Pacheco].

Source: Corresponsal de revista gay Washington Blade se sintió vigilado
en Cuba -
https://www.martinoticias.com/a/corresponsal-revista-gay-washington-blade-sintio-vigilado-cuba-policias-idiotas/145266.html

Fundación por derechos LGTBI en Cuba suspende evento por acoso policial

Fundación por derechos LGTBI en Cuba suspende evento por acoso policial
mayo 18, 2017

Activistas LGTBI suspendieron un evento por el Día Internacional contra
la Homofobia tras días de cerco policial a la sede de la organización en
Cienfuegos.
La Fundación Cubana por los Derechos LGBTI suspendió el miércoles un
evento por el Día Internacional contra la Homofobia, que se llevaría a
cabo en su sede, en la ciudad de Cienfuegos este 17 de mayo.

Los organizadores del encuentro tenían previsto un cine debate del filme
Fresa y Chocolate y entregarían el Premio Fundación a personas que
apoyan la causa de la comunidad, pero decidieron posponerlo, según
explicó el activista Nelson Gandulla, quien preside la fundación

"Decidimos posponerla para otro momento para proteger a los invitados y
activistas, puesto que observamos que desde el pasado 16 de mayo, en que
el reportero Michael Lavers, del periódico estadounidense Washington
Blade, visitó la sede no ha cesado la vigilancia policial", dijo Gandulla.

Gandulla ha recibido amenazas de prisión en varias ocasiones por su
activismo al margen de instituciones estatales como el Cenesex.

El 12 de mayo, el activista había sido invitado a participar en la
capital en un encuentro con más de una docena de activistas cubanos
independientes y sus contrapartes en Estados Unidos.

El activista no pudo asistir porque recibió una citación que le ordenaba
presentarse en la jefatura de policía en la ciudad de Cienfuegos a las
8:00 am de ese mismo día, precisa un reporte de Washington Blade.


El pasado año, los activistas galardonaron al periódico estadounidense,
entre las organizaciones y medios de prensa que apoyan a la comunicad
LGTBI en la isla.

(Redactado por Idolidia Darias, con reporte de Ivette Pacheco y
Washington Blade)

Source: Fundación por derechos LGTBI en Cuba suspende evento por acoso
policial -
https://www.martinoticias.com/a/cuba-suspenden-evento-lgtbi-acoso-policial/145213.html

‘Experiencing Cuba’ while under government surveillance

'Experiencing Cuba' while under government surveillance

CAIBARIÉN Cuba — Caibarién is a town on a bay that separates it from
Cayo de Santa María, which is located on Cuba's northern coast. It's
proximity to the city of Santa Clara, which is less than an hour to the
south, provided the perfect place to escape "experiencing Cuba" and all
that it entails — including a flat tire and dead battery on my rental
car on Thursday morning — before returning to the U.S.
The breeze that was blowing off the bay was refreshing. The fish at La
Tormenta, a small restaurant on Caibarién's beach that means "the storm"
in Spanish, that I had for lunch was freshly caught and delicious. There
were also no visible Cuban police officers or security agents within sight.
It became increasingly clear over the last couple of days the Cuban
government decided to place me under surveillance, or at the very least
knew where I was and with whom I spoke. The Cuban government will likely
never confirm my suspicion if I were to ask, but coincidence is more
than simple coincidence in a country with little tolerance of public
criticism of the government and/or those who represent it.
Tuesday afternoon was the first time I realized the Cuban government may
have decided to place me under surveillance.
I called Nelson Gandulla, president of the Cuban Federation of LGBTI
Rights, an independent LGBT advocacy group, shortly after noon from the
street to confirm our meeting at his home in the city of Cienfuegos that
we scheduled for 3 p.m. I called Nelson from the cell phone that I
bought from the state-run telecommunications company shortly after I
arrived in Cuba on May 2. The conversation lasted less than two minutes
and I walked back to the apartment near Santa Clara's Parque Leoncio
Vidal that I had rented on Airbnb from D.C.
I was leaving around 2 p.m. when the woman from whom I was renting the
apartment told me someone from the Cuban Ministry of Foreign Affairs
called and asked her whether I was a credentialed journalist. The Cuban
government granted me a 20-day visa that allowed me to report on
LGBT-specific issues in the country. I also received a Cuban press
credential from the Ministry of Foreign Affairs' International Press
Center in Havana.
The situation clearly left the woman from whom I rented the apartment
embarrassed, and I honestly felt bad the government had placed her into
such an awkward position. She profusely apologized to me several times
after I showed her my Cuban press credentials and assured me that I
would not have any problems while staying in her family's home. I left a
few minutes later and walked to my car that was parked a couple of
blocks away.
Police checked documents after interviewing activist
The hour-long drive from Santa Clara to Cienfuegos, which is on Cuba's
southern coast, was largely uneventful aside from getting lost while
leaving the area around Parque Leoncio Vidal. Driving anywhere in the
country is another one of those "experiencing Cuba" moments that can
certainly leave a lasting impression.
Four Cuban soldiers in red uniforms were clearly visible when I drove
onto the main road on which Nelson's house is located. The large rainbow
flag that usually hangs on the fence and a poster on the front door that
describes Mariela Castro as a "fraud" were gone. The dozens of people —
independent activists and neighbors — who welcomed me to Nelson's house
in 2015 and 2016 were not there when I arrived.
Nelson, who is a doctor, was alone. The only interruptions during our
nearly hour-long interview were a handful of telephone calls and a woman
who asked him to write her a prescription. Nelson casually pointed out
two security agents who passed by his house as he sat in an old wooden
rocking chair with his front door open.
The soldiers that I had seen at the intersection when I drove to
Nelson's house were not there when I passed it shortly after 4:30 p.m.
Men wearing military uniforms were among local residents as I drove
through Cienfuegos, but they are a common sight in Cuba.
I parked alongside a square in Palmira, a town that is roughly 15
minutes north of Cienfuegos, shortly after 5 p.m. to check my email on a
public hotspot. One must use cards from the state-run telecommunications
company to access it. I sent a couple of emails and texts about my
interview with Nelson and started driving again after about 15 minutes.
I was driving through a town near the border of Cienfuegos and Villa
Clara Provinces less than 15 minutes later when a police officer on a
motorcycle pulled me over. He asked me to where I was driving — Santa
Clara I told him — and requested my documents — passport, visa, driver's
license and Cuban press credentials — that I politely and calmly handed
to him. The officer took them and walked over to his motorcycle. He
spoke to someone over the radio before writing something down on a piece
of paper. The officer walked back to my car a few minutes later, handed
my documents back to me and said that I could leave.
I returned to my apartment in Santa Clara about half an hour later. The
trip to and from Santo Domingo, a town that is roughly half an hour west
of Santa Clara on Cuba's Carretera Central, where I met a group of
independent activists who are less forceful in their criticism of
Mariela Castro and her father's government was uneventful.
Back in Santa Clara, I began to notice a white police car (patrulla in
Cuban Spanish) that was parked near the corner of Parque Leoncio Vidal
that was closest to my apartment. I took particular note of its location
in the morning and at night when I walked to the park to check my email
at a public hotspot in the park.

Coincidence?
I'm a curious and somewhat defiant person, so I decided to stare into
police officers' eyes on Wednesday when I saw them. It was an admittedly
self-serving attempt to convince myself that they know that I know the
government decided to place me under surveillance.
A white patrol car was once again parked along the edge of Parque
Leoncio Vidal that was closest to my apartment on early Thursday morning
when I was walking home from a party that Mariela Castro's organization,
the National Center for Sexual Education, organized as part of its
International Day Against Homophobia and Transphobia commemorations.
There were two officers leaning on the car smoking cigarettes. I walked
past them and said, "Good evening" to them in Spanish. They looked at me
incredulously. I chuckled and called them "idiots" in Spanish under my
breath as I walked home.
A white patrol car was parked in the same area on Thursday morning when
I walked through the park to exchange some U.S. dollars into Cuban pesos
at a government-owned currently exchange house. It was not there when I
returned to my apartment about half an hour later.
The idea of "experiencing Cuba" during the 16 days that I was working in
and traveling through the country will continue to evoke laughter,
resignation, frustration and a variety of other emotions long after I
have returned to D.C. The idea the Cuban government likely placed me
under surveillance — however absurd the reason may have been — is a
clear reminder the country's human rights record remains a very serious
problem that should not be ignored.

Source: 'Experiencing Cuba' while under government surveillance -
https://www.washingtonblade.com/2017/05/18/experiencing-cuba-government-surveillance/

jueves, 18 de mayo de 2017

Debe aprobarse el matrimonio homosexual en Cuba?

¿Debe aprobarse el matrimonio homosexual en Cuba?
Salimos a las calles de La Habana para recoger criterios
Miércoles, mayo 17, 2017 | Ana León y Augusto César San Martín

LA HABANA, Cuba.- Desde que comenzara a celebrarse en Cuba la Jornada
contra la Homofobia muy poco se ha avanzado en la defensa de los
derechos de la comunidad LGBTI. El CENESEX (Centro Nacional de Educación
Sexual) ha elegido las causas más radicales -aunque no por ello menos
atendibles-, como el derecho al cambio de sexo, o "luchar" para que en
las escuelas no se fomenten prejuicios como la homofobia y la
transfobia. Pero la legalización del matrimonio homosexual que traería
consigo los beneficios del derecho conyugal, sigue aplazándose por
razones de una vaguedad insultante.
La postura de la Iglesia es bien clara al respecto; así que cualquier
acción en este sentido constituye una pérdida de tiempo. El argumento de
que "no hay matrimonio homosexual en Cuba porque la Iglesia no está de
acuerdo", no pasa de ser una torpe justificación dado que al gobierno
siempre le ha importado poco la opinión del clero; excepto cuando sirve
a sus propios intereses.

Más preocupante que la intransigencia de los religiosos es el hecho de
que Mariela Castro, durante una visita a México el pasado 13 de marzo,
dijera que "en Cuba no se ha adoptado una ley a favor del matrimonio
homosexual porque no es bueno repetir lo que hacen otros". Según explicó
la hija del actual presidente cubano Raúl Castro, hay una especie de
contradicción -no definida- entre el matrimonio gay y la construcción
del socialismo; pues al parecer la legalización de este tipo de unión
"no se ajusta a la posibilidad de formación social y a nuestra realidad".

A principios de 2017, en la revista Espacio Laical fue publicado un
artículo en el cual se aseguraba que el matrimonio homosexual en Cuba no
ha sido legalizado porque la iniciativa no cuenta con el respaldo
popular. El texto no aclaró si se habían realizado entrevistas,
encuestas, o aplicado cuestionarios para llegar a esta conclusión; por
ello el equipo de CubaNet preguntó directamente a ciudadanos de distinta
edad, extracción social y orientación sexual, su criterio acerca de esta
cuestión.

Solo seis de los entrevistados dijeron no estar de acuerdo con la
aprobación del matrimonio homosexual en Cuba; la mayoría dijo que sí y a
otros les tiene sin cuidado, pero no se declaran en contra. Las
entrevistas realizadas, así como la forma en que los cubanos han asumido
"lo moderno", revelan que este momento sería tan bueno como cualquier
otro en el futuro para legalizar el matrimonio gay.

Paradójicamente los ancianos, que se supone fueron criados con mayor
severidad y serían, por tanto, más proclives a los prejuicios, se
mostraron absolutamente a favor de las uniones homosexuales legales y de
educar a las nuevas generaciones en la aceptación de las personas, sin
importar su orientación sexual. La opinión de los entrevistados hecha
por tierra lo estipulado por la revista Espacio Laical y pone en crisis
las explicaciones de Mariela Castro, pues no se percibe realmente una
oposición entre el socialismo y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

De hecho, Mariela Castro ha hablado de que la meta principal es "lograr
la igualdad de oportunidades como se logró en el proceso de trabajo con
la discriminación a la mujer". Sin embargo, los homosexuales, ocultos o
declarados, se han insertado en la sociedad cubana como personas
trabajadoras, decentes y capaces de sacar cualquier proyecto adelante, y
esto desde mucho antes que Mariela Castro decidiera autoerigirse
abanderada de la pluralidad sexual.

El hecho de que ya nadie pueda creerse con impunidad para discriminar
abiertamente o maltratar a una persona por su orientación sexual, es
apenas un alivio, en tanto el verdadero derecho de los gays se mantiene
alienado. El propósito de casarse no es establecer una suerte de paridad
con la heteronorma; sino que se garantice el derecho de una pareja
homosexual mediante la legalidad, en un país donde la burocracia es
agobiante y el derecho a heredar cualquier bien se basa en el grado de
consanguinidad.

Las cruzadas pro-diversidad sexual en Cuba se alejan del foco principal
de conflicto para dedicar algunos días del año, durante el mes de mayo,
a impartir charlas y talleres, y arrollar en la conga. No se organizan
desfiles del orgullo gay porque Mariela teme que la comunidad LGBTI
cubana sea vista como algo "carnavalesco", pero ¿acaso existe algo más
carnavalesco que una conga?

La Jornada contra la Homofobia en Cuba tiene más que ver con limpiar la
imagen del gobierno cubano que con la voluntad real de poner a la
sociedad en función de una integración que no sea de carácter político.
No es extrañar que en todas las actividades que se organizan predomine
un público homosexual y transgénero; mientras los heterosexuales, a
quienes debería estar más orientada la campaña, representan una minoría
alarmante.

Jesús, un joven homosexual aseguró a CubaNet que en la Isla no existe
una comunidad LGBTI; sino una recua de gente que le rinde pleitesía a
Mariela Castro. Si hubiese comunidad, afirma, habría un activismo real
para exigir los derechos más elementales. Cada mes de mayo sucede lo
mismo, con las mismas personas y en el mismo lugar. Los resultados
positivos no se aprecian a corto ni largo plazo; y lo peor es que, una
vez concluida la Jornada, no volverá a hablarse del tema hasta mayo de 2018.

Video:
https://youtu.be/QsksM4R1sVo

Source: ¿Debe aprobarse el matrimonio homosexual en Cuba? CubanetCubanet
-
https://www.cubanet.org/destacados/debe-aprobarse-el-matrimonio-homosexual-en-cuba/

¿Crees que en Cuba debería aprobarse el matrimonio homosexual?